Fraude digital: una amenaza creciente para los usuarios

Debido al aumento del uso de las nuevas tecnologías, son cada vez más los estafadores que se aprovechan de este medio para robar los datos personales de muchos ciudadanos, lo que se ha visto reflejado en el aumento significativo de los delitos informáticos en los últimos años.

A través de esta actividad delictiva, los ciberdelincuentes consiguen beneficiarse de las vulnerabilidades tecnológicas, especialmente de las entidades bancarias y acceder a información sensible de los clientes, causando pérdidas económicas significativas y poniendo en riesgo la seguridad digital de los mismos, por lo que es fundamental entender cómo funciona el fraude digital, cómo prevenirlo, así como conocer los derechos de los consumidores para recuperar estas cuantías en caso de ser víctimas.

En este sentido, la jurisprudencia, tanto a nivel nacional como a nivel comunitario, han venido reconociendo que las personas afectadas por los fraudes digitales tienen derecho a la restitución de las cantidades por parte de las entidades financieras, pero con un requisito fundamental: avisar de inmediato a su banco desde que detecten la operación fraudulenta.

Tipos de fraude digital más comunes

El fraude digital puede llegar a adoptar múltiples formas y se va adaptando constantemente a los avances tecnológicos.

La técnica más común y conocida es el phishing y consiste en el envío de comunicaciones como correos electrónicos, o enlaces falsos que aparentan provenir de entidades legítimas para la obtención de información confidencial como pueden ser las claves de acceso a las aplicaciones, números de tarjetas de crédito o datos personales.

Esta técnica tiene una variante derivada que es conocida como smishing, y es aquella que es efectuada a través de los SMS, siendo también bastante frecuente en la actualidad puesto que los mensajes se incluyen dentro del hilo legitimo con la entidad, siendo bastante difícil de detectar por parte de los clientes.

Otra técnica conocida empleada en el fraude digital es la llevada a cabo a través el robo de identidad. En este tipo de fraude, los delincuentes buscan recopilar datos personales de las víctimas para suplantar su identidad y realizar actividades como solicitar créditos o abrir cuentas bancarias, provocando un evidente perjuicio al cliente.

¿Qué hacer si eres víctima de un fraude digital?

Para poder ejercitar todos tus derechos, se debe probar que no ha existido negligencia, por lo que es importante seguir actuar correctamente.

En primer lugar, se debe contactar inmediatamente con el banco para informar de los movimientos fraudulentos y, en su caso, proceder al bloqueo de las tarjetas de crédito/débito correspondientes.

En segundo lugar, se debe guardar todas las pruebas relacionadas con la estafa y acudir a interponer una denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil.

Finalmente, interponer una reclamación formal a la entidad bancaria.

Análisis de la STS 571/2025, de 9 de abril de 2025

El Tribunal Supremo, en su reciente sentencia de 9 de abril de 2025, ha reforzado la protección de los usuarios de los servicios de pago frente a los fraudes digitales llevados a cabo por los estafadores, confirmando que los bancos deben devolver los importes sustraídos mediante operaciones no autorizadas al cliente, salvo que se pruebe por parte de la entidad financiera que existió negligencia grave por parte del consumidor, de manera que la carga de la prueba en estos supuestos recae en el banco.

La sentencia analiza los siguientes puntos clave:

  1. Protección al usuario: el banco debe otorgar cierto grado de protección al usuario puesto que, aunque se utilizasen códigos SMS para llevar a cabo las operaciones, eso no implica que el cliente autorizase las transferencias fraudulentas.
  2. Correcta aplicación del sistema de seguridad: no basta únicamente con tener un sistema de seguridad; el mismo debe aplicarse de manera eficiente. Esto implica que el sistema de seguridad de las entidades financieras debe ser capaz de detectar operaciones sospechosas de ser fraudulentas, como puede ser la realización de múltiples transferencias en horarios inusuales, alcanzando grandes sumas de dinero.
  3. Actuación diligente por parte del cliente: analiza también la diligencia debida del cliente, quien debe llevar a cabo medidas para evitar estas situaciones como pueden ser el aviso al banco, el cambio de contraseñas, la solicitud de medidas de seguridad (anulación de tarjetas) y la denuncia inmediata del fraude, demostrando así que no existe negligencia.
  4. Análisis del consentimiento: el mismo debe ser expreso y consciente por parte del cliente.

En conclusión, podemos afirmar que, si has sido víctima de un fraude y has actuado con la debida diligencia y responsabilidad, el banco está obligado a devolverte las cantidades que han sido sustraídas fraudulentamente, puesto que el banco tiene la obligación de detectar estas operaciones ilícitas.

En Fimax Asesores ponemos a tu disposición un equipo especializado en Derecho Bancario y de Consumo, analizamos el caso de manera individual y determinamos la estrategia jurídica a seguir más adecuada para recuperar las cantidades correspondientes.

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