El peso del Compliance en las operaciones de compraventa y entrada de socios

Cuando un empresario decide vender su empresa, dar entrada a un socio inversor o fusionarse con otra compañía, suele centrar su atención en las cuentas, los contratos con clientes, la situación laboral, las deudas. Sin embargo, cada vez con más frecuencia, la otra parte de la negociación revisa algo que muchas empresas, sobre todo las familiares y las pymes, nunca se plantearon como propio y es un sistema de compliance.

Qué busca realmente el comprador cuando revisa el compliance

En las operaciones de compraventa, fusión o entrada de un inversor, el comprador realiza una due diligence. Dentro de esa revisión, el compliance ocupa un espacio cada vez mayor, y no se limita a comprobar si existe un documento archivado con el nombre «Plan de Compliance».  

Lo que realmente se analiza es si los controles internos son reales y funcionan, si existen protocolos de contratación, de aprobación de pagos o de relación con proveedores; si hay un canal de denuncias operativo y si se ha usado alguna vez; si la empresa ha tenido algún expediente sancionador, una investigación abierta o una denuncia de un empleado; y si las decisiones relevantes se han tomado siguiendo algún procedimiento documentado o han dependido de una persona. En el fondo, el comprar intenta responderse a la pregunta de qué riesgos legales está adquiriendo junto con la empresa.

Cómo se traduce esto en la negociación

El resultado de esta revisión no se queda en un informe que nadie vuelve a mirar. Tiene consecuencias directas sobre tres elementos de la operación.

En primer lugar, el precio. Cuando la due diligence detecta que los controles internos son débiles o inexistentes, es habitual que el comprador traslade ese riesgo al precio, ajustándolo a la baja para compensar lo que percibe como una contingencia futura.

En segundo lugar, las garantías del contrato. En toda compraventa de empresa, el vendedor suele tener que incluir en el contrato una serie de manifestaciones y garantías sobre la situación de la compañía, entre ellas, que cumple con la normativa aplicable y que no existen contingencias legales no reveladas. Cuando el compliance es débil, resulta mucho más difícil para el vendedor dar estas garantías con seguridad, y si después de la venta aparece algún problema relacionado con esa falta de control, es frecuente que el vendedor termine respondiendo económicamente por ello.

En tercer lugar, los plazos y las condiciones de la operación. Detectar lagunas de compliance durante la due diligence puede alargar la negociación, generar peticiones de información adicional o, en los casos más delicados, dar lugar a condiciones suspensivas que retrasan el cierre de la operación hasta que se subsanen ciertos aspectos.

El caso habitual de la empresa familiar

Este escenario es especialmente frecuente en la empresa familiar. Se trata, con frecuencia, de compañías que llevan años funcionando bien, con una gestión basada en la confianza entre los socios y en la experiencia acumulada, y que nunca se plantearon el compliance como algo que iba con ellas, sino como una obligación reservada a las multinacionales o a los sectores muy regulados.

El problema aparece precisamente en el momento en que esa empresa familiar decide vender, dar entrada a un inversor externo para financiar su crecimiento, o preparar la sucesión incorporando a un socio profesional ajeno a la familia. En ese momento, la falta de un compliance mínimamente estructurado deja de ser una cuestión de cumplir la ley por si acaso, y se convierte en un factor que juega directamente en contra del vendedor.

Qué suelen pedir en esta parte de la due diligence

En la práctica, esta revisión no consiste en preguntas abstractas, sino en solicitudes muy concretas como la copia de los protocolos internos existentes, constancia de si hay canal de denuncias y un histórico de las comunicaciones recibidas, actas o documentos que acrediten que alguien supervisa el cumplimiento normativo, y un listado de cualquier expediente sancionador, inspección o litigio relacionado con incumplimientos internos. La ausencia de esta documentación no impide necesariamente cerrar la operación, pero sí puede influir en el punto de partida de la negociación.

Prepararse con antelación, la mejor estrategia

Lo anterior no significa que toda empresa deba convertirse en una organización con procedimientos exhaustivos e innecesarios para su tamaño. La clave está en la proporcionalidad, es decir, un sistema de compliance adaptado a la actividad y dimensión real de la empresa, con protocolos claros en las áreas de mayor riesgo y un canal de comunicación interno que funcione, ya reduce de forma notable la exposición en una futura due diligence.

En Fimax Asesores acompañamos a empresas tanto en la implantación de sistemas de compliance adaptados a su realidad como en los procesos de reestructuración, venta o entrada de nuevos socios, ayudando a que la revisión de la otra parte encuentre una empresa preparada.

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