Qué es el compliance y cuál es su función en la empresa
El compliance empresarial, y en particular el compliance penal, es el conjunto de normas, procedimientos y mecanismos de control que una empresa implementa para prevenir la comisión de delitos o, al menos, reducir significativamente el riesgo de que estos se produzcan en el seno de la organización.
Desde el punto de vista jurídico, el compliance no es solo una buena práctica, sino un auténtico sistema de organización y gestión que permite acreditar que la empresa ha actuado con la diligencia debida en la prevención de riesgos penales.
Su función principal es doble:
- Prevenir conductas ilícitas dentro de la empresa
- Proteger a la persona jurídica frente a posibles responsabilidades penales
Este enfoque convierte al compliance en un elemento estructural de la gestión empresarial moderna, especialmente en entornos regulatorios cada vez más exigentes.
La relación entre compliance y responsabilidad penal de la empresa
Uno de los aspectos clave para entender la importancia del compliance es su vinculación directa con la responsabilidad penal de la persona jurídica.
El ordenamiento jurídico reconoce que las empresas pueden ser responsables penalmente por delitos cometidos en su seno. Sin embargo, esta responsabilidad no es automática.
Para que exista responsabilidad penal, es necesario que concurra un elemento adicional: un defecto organizativo relevante.
Esto significa que la empresa responde penalmente cuando el delito ha sido posible debido a:
- Falta de controles adecuados
- Deficiencias en la supervisión
- Ausencia de un sistema de prevención eficaz
En consecuencia, no basta con que una persona física cometa un delito dentro de la empresa. Es necesario que exista un fallo estructural en la organización que haya permitido su comisión.
Este punto es esencial, porque sitúa el compliance como el elemento clave para evitar la imputación penal de la empresa.
Cómo se articula la responsabilidad penal
La normativa distingue dos supuestos principales en función de quién comete el delito.
Delitos cometidos por administradores o directivos
Cuando el delito es cometido por representantes legales, administradores o personas con facultades de organización y control, la exigencia es mayor.
En estos casos, la empresa solo puede quedar exenta de responsabilidad si demuestra que, antes de la comisión del delito:
- Existía un modelo de prevención eficaz
- Había un órgano con poderes autónomos de supervisión
- El autor material ha eludido fraudulentamente los controles
- No ha existido omisión o insuficiencia en la supervisión
Este supuesto exige un nivel elevado de organización y control interno.
Delitos cometidos por empleados o subordinados
Cuando el delito lo comete un trabajador sometido a la autoridad de la empresa, el criterio es distinto.
En este caso, la empresa puede quedar exenta si acredita que había adoptado y ejecutado eficazmente un modelo adecuado para prevenir delitos de esa naturaleza.
Aquí no se exige necesariamente la existencia de un órgano de supervisión independiente, sino que basta con que los mecanismos de control sean adecuados y efectivos.
Qué debe tener un sistema de compliance eficaz
Para que el compliance tenga efectos jurídicos reales, no puede limitarse a un código ético o a una declaración de principios.
Debe ser un sistema concreto, operativo y adaptado a la realidad de la empresa.
Entre sus elementos esenciales destacan:
Identificación de riesgos
La empresa debe analizar en qué áreas de su actividad pueden cometerse delitos.
Este análisis permite enfocar los controles en los puntos críticos.
Protocolos de actuación
Es necesario establecer procedimientos claros sobre cómo se toman decisiones y cómo se ejecutan las operaciones dentro de la empresa.
Esto incluye reglas sobre contratación, pagos, relaciones con terceros y gestión interna.
Control de recursos financieros
El control financiero es uno de los elementos clave del compliance.
Permite evitar conductas ilícitas como pagos indebidos, fraudes o desvío de fondos.
Obligación de informar
El sistema debe incluir mecanismos que obliguen a comunicar riesgos, incumplimientos o irregularidades al órgano encargado de supervisar el modelo.
Sistema disciplinario
El compliance debe prever consecuencias en caso de incumplimiento, lo que refuerza su eficacia y credibilidad.
Revisión periódica
El modelo debe revisarse y actualizarse de forma continua, especialmente cuando:
- Se detectan incumplimientos
- Cambia la estructura de la empresa
- Se introducen nuevas actividades
El canal de denuncias como elemento clave
Uno de los pilares del sistema de compliance es el canal interno de información o canal de denuncias.
Este mecanismo permite a empleados y terceros comunicar, incluso de forma anónima:
- Posibles delitos
- Infracciones normativas
- Conductas irregulares
La normativa exige, en determinados casos, que las empresas dispongan de este canal, con garantías de:
- Confidencialidad
- Gestión independiente
- Plazos de investigación
- Registro de las comunicaciones
Sin embargo, su mera existencia no es suficiente. Para que sea eficaz, la empresa debe:
- Investigar las denuncias
- Adoptar medidas correctoras
- Sancionar conductas indebidas
De lo contrario, el sistema pierde su valor jurídico.
El compliance como herramienta de protección empresarial
El compliance no solo sirve para evitar sanciones, sino que tiene un impacto directo en la gestión de la empresa.
Entre sus principales beneficios destacan:
- Reducción de riesgos legales
- Protección de administradores y directivos
- Mejora de la reputación empresarial
- Generación de confianza en clientes, inversores y socios
Además, en caso de que se produzca un delito, la existencia de un sistema de compliance eficaz puede:
- Eximir de responsabilidad a la empresa
- O, al menos, reducir significativamente las consecuencias
La importancia de adaptar el compliance a cada empresa
No existe un modelo único de compliance válido para todas las empresas.
El sistema debe diseñarse en función de:
- El tamaño de la empresa
- Su sector de actividad
- Su estructura organizativa
- Los riesgos específicos a los que está expuesta
En empresas de menor tamaño, por ejemplo, la función de supervisión puede ser asumida por el propio órgano de administración.
Lo importante no es la complejidad del sistema, sino su eficacia real.
Conclusión
El compliance empresarial se ha convertido en un elemento esencial de la gestión jurídica de las empresas.
No es solo una obligación normativa, sino una herramienta clave para prevenir riesgos, proteger la organización y garantizar su continuidad.
La responsabilidad penal de la persona jurídica exige que las empresas adopten medidas reales y eficaces de control. En este contexto, disponer de un sistema de compliance adecuado puede marcar la diferencia entre la exoneración y la sanción.
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