Todo lo que necesitas saber sobre la subrogación empresarial

En el entorno empresarial, situaciones como la subrogación empresarial adquieren una relevancia estratégica considerable. Imaginemos el escenario donde su empresa, especializada en servicios de limpieza y portería para comunidades de propietarios, se enfrenta a un cambio en la gestión, traspasando tanto servicios como personal a otra entidad.

Este proceso, conocido como subrogación empresarial, conlleva importantes implicaciones legales que afectan tanto a la empresa cedente como a la cesionaria. En este contexto, analizaremos con algo de detalle los aspectos clave de la subrogación, desde el cambio de titularidad hasta las posibles responsabilidades laborales y otros hipotéticos escenarios que puedan darse.

Cambio de titularidad y responsabilidades

La subrogación empresarial implica un cambio en la titularidad de la empresa, un centro de trabajo o una unidad productiva autónoma. En este caso, como resultado del principio de continuidad de los contratos de trabajo, el nuevo empresario asume todos los derechos y obligaciones laborales y de la Seguridad Social del anterior, incluyendo compromisos de pensiones, según lo estipulado en el artículo 44.1 del Estatuto de los Trabajadores.

Es crucial destacar que, según la normativa, tanto el cedente como el cesionario son solidariamente responsables de las obligaciones laborales anteriores a la transmisión durante tres años, y también de las obligaciones posteriores en caso de detectarse y enjuiciarse algún delito relacionado.

Información y responsabilidad empresarial

En el marco de la subrogación empresarial, la empresa adquirente debe informar a los representantes de los trabajadores y si no los hay a los propios trabajadores, sobre la fecha, motivos y consecuencias de la transmisión, así como adoptar medidas preventivas. Además, se subroga en todos los derechos laborales, obligaciones de la Seguridad Social y compromisos de pensiones del empresario cedente.

Es importante destacar que, en ausencia de un acuerdo con los representantes de los trabajadores, el convenio colectivo aplicable será el existente hasta ese momento. Además, los trabajadores no recibirán indemnización a menos que se produzca una alteración sustancial de las condiciones laborales.

Negativa de trabajadores y despido Improcedente

En caso de que uno o varios trabajadores se nieguen a ser cedidos a la nueva empresa, podría resultar en una baja voluntaria siempre que no sea debido a cambios introducidos por la empresa cesionaria. Sin embargo, si la negativa se debe a cambios sustanciales en las condiciones laborales, los trabajadores tienen derecho a indemnización.

Si la nueva empresa no cumple con su obligación de hacerse cargo de los trabajadores, estos pueden reclamar una indemnización, considerándose esto un despido improcedente.

Ejemplos de subrogación empresarial

Como ejemplos de subrogación empresarial, se incluyen la transmisión de locales con mobiliario y personal, la renovación de contratos municipales que exigen la retención de empleados, o el cambio de empresa prestadora de servicios en una comunidad de propietarios.

En conclusión, la subrogación empresarial es un proceso complejo con implicaciones legales significativas tanto para la empresa cedente como para la cesionaria. Para obtener información adicional o aclaraciones específicas sobre su situación, le invitamos a ponerse en contacto con Fimax Asesores.

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