Protección de datos y Prevención de delitos

Con carácter general, los siguientes hechos que se relatan a continuación, cuya cuantía se impone atendiendo a la infracción cometida y se gradúa teniendo en cuenta, entre otros elementos, la naturaleza de los derechos personales afectados, los beneficios obtenidos, el grado de intencionalidad, la reincidencia y sobre todo los daños y perjuicios causados a las personas.

Entre los hechos, que constituirían una infracción a la normativa de protección de datos y que serían, por tanto, susceptibles de ser objeto de sanción, se encuentran los siguientes:

  • Conseguir los datos personales de una persona de manera ilícita, de forma engañosa y fraudulenta.
  • Utilizar los datos de carácter personal de una persona o comunicarlos a terceros sin su consentimiento, en particular si se trata de datos sensibles como la ideología, religión, creencias, origen étnico, salud, vida y orientación sexual.
  • Utilizar los datos de carácter personal de una persona para fines incompatibles para los que fueron recogidos sin contar con su consentimiento.
  • Utilizar indebidamente los datos personales de otra persona para facilitar el acceso al sistema informático o para ganarse la confianza de un tercero, supone un agravamiento de las penas.

Por tanto, pasaremos a encuadrar estos hechos a través de los delitos más relevantes en cuanto a la privacidad de las personas y a su derecho a la protección de datos.

Estafas

Una de las modalidades de estafas en la Red se identifica coloquialmente por el término inglés phishing, que podemos definir como los intentos de obtener fraudulentamente de los usuarios de Internet sus datos, claves, cuentas bancarias, números de tarjeta de crédito, identidades, etc., para posteriormente usarlos para sustraer dinero de sus cuentas, ordenando transferencias o para realizar compras o solicitar, por ejemplo, créditos en su nombre.

Estos intentos se pueden producir de varias formas, mediante un SMS al teléfono móvil, una llamada telefónica, una web que simula una entidad, una ventana emergente, o la recepción de un correo electrónico, en los que se solicitan los datos de la persona a la que se pretende estafar.

Como variedades del phishing nos podemos encontrar las siguientes:
–  Trashing, que consiste en rastrear en las papeleras en busca de información, contraseñas o directorios.

Pharming, utilizado normalmente para realizar ataques de phishing, redirigiendo el nombre de dominio de una entidad de confianza a una página web, en apariencia idéntica, pero que en realidad ha sido creada por el atacante para obtener los datos privados del usuario, generalmente datos bancarios. Llevan al usuario de Internet a un sitio web falso.

– Otra modalidad de defraudación es la conocida como carding, que es el uso (o generación) ilegítimo de las tarjetas de crédito (o sus números), pertenecientes a otras personas con el fin de obtener bienes realizando fraude con ellas.

Por consiguiente, ten en cuenta que:

  1. La información que se encuentra en las redes sociales, incluso de los perfiles públicos, sirven para facilitar estos delitos.
  2. Desconfía de los mensajes que tienen apariencia de comunicación oficial cuando, por ejemplo, están dirigidos a colectivos o grupos, te inducen a hacer clic en un enlace y te dan para ello un breve plazo de tiempo.
  3. Los bancos y las entidades emisoras de tarjetas de crédito nunca solicitan datos confidenciales por correo electrónico.

Amenazas, coacciones y acoso

En otras ocasiones se utiliza la información personal para amenazar y coaccionar a las personas, por ejemplo, con revelar públicamente hechos de su vida privada que le puedan perjudicar en su fama o crédito, o con hacer daño a sus familiares. Ambos hechos son delito y, por tanto, también cuando se realizan a través de Internet.

Cuando se acosa a una persona insistente y reiteradamente, de manera que se altera gravemente su vida cotidiana, por ejemplo, hostigándola, amenazándola, humillándola o produciéndole otro tipo de molestias a través de Internet, también es delito.

El acoso puede revestir diversas formas, por ejemplo, se comete un “delito de acoso” cuando de modo insistente y reiterado:

  • Vigilamos, perseguimos o buscamos acercarnos a una persona.
  • Establecemos o intentamos establecer contacto con ella a través de cualquier medio de comunicación.
  • Usamos de manera indebida sus datos personales para adquirir productos o mercancías, o contratar servicios, o para conseguir que terceras personas se pongan en contacto con ella.
  • Atentamos contra su libertad o patrimonio, o de otra persona próxima a ella. Cuando se acosa a alguien a través de Internet, se denomina ciberacoso, o ciberbullying si se produce entre menores.

Además de los daños que pueden ser devastadores para quien los sufre, se puede cometer un delito cuyas consecuencias civiles cuando los autores son menores de edad pueden repercutir en sus padres. Si de modo insistente y reiterado nos piden que hagamos algo en contra de nuestra voluntad o nos amenazan, tenemos que saber que estamos siendo víctimas de un delito que tenemos que denunciar.

El sexting es una práctica que propicia ser víctima de acoso, amenazas y coacciones.

Calumnias e injurias

Cuando se difunde información que atribuye a una persona haber cometido un delito sabiendo con certeza que no es verdad, o con el fin de lesionar su dignidad, fama o estima mediante ofensas, insultos, etc., se está cometiendo un delito de calumnias o injurias.

Cuando la información se difunde con publicidad, y se considera así cuando se realiza a través de Internet, las penas que se imponen se agravan. Internet se utiliza con frecuencia para propagar calumnias e injurias y, si la persona ofendida presenta una querella, nos enfrentaremos a ser condenados por los Tribunales y a contar con antecedentes penales que pueden tener consecuencias en el futuro, por ejemplo, en el ámbito laboral.

Cuando las calumnias e injurias se realizan a través de Internet las penas son más graves. No debemos olvidar que Internet proporciona una falsa sensación de anonimato que no existe, pues deja rastro de la información que difunde

Daños informáticos

Cuando, sin autorización y de manera grave, se borre, dañe, deteriore, altere, suprima o se hagan inaccesibles datos informáticos, programas informáticos o documentos electrónicos ajenos, y el resultado producido fuera grave, así como, cuando, sin autorización y de manera grave, se obstaculice o interrumpa el funcionamiento de un sistema informático ajeno, se comete un delito de daños informáticos.

Estos daños suponen deterioro, menoscabo o destrucción de material informático, evaluable económicamente, teniendo en cuenta que se busca la pérdida total o parcial de información, pérdida de eficacia en la utilización de un programa informático o la pérdida de la productividad que va a aportar el sistema dañado.

También se comete este delito cuando, sin estar debidamente autorizado, se produce, adquiere para su uso, importa o facilita a otras personas de cualquier modo, un programa informático, concebido o adaptado para ello, o una contraseña de ordenador o un código de acceso o datos similares que permitan acceder a la totalidad o parte de un sistema de información, todo ello, con la intención de cometer alguno de hechos mencionados. Es por ello que debes saber que, son delitos de los que hasta pasado un tiempo no solemos darnos cuenta.

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