La actuación de los asesores externos en el desarrollo del protocolo

El trabajo del asesor externo experto en esta disciplina es convertirse en un mediador, ejerciendo desde una postura de neutralidad y posibilitando que se afronten, de manera leal y constructiva, todos los asuntos necesarios, por sensibles que resulten, sin cerrarlos en falso y sin obviar posiciones significativas. Igualmente debe colaborar a gestionar los conflictos, actuales o potenciales, que surjan, para que se hablen en profundidad y se solucionen, evitando reabrirlos continuamente y posibilitando a la familia pasar página y asegurar resultados de compromiso que cumplan los diversos intereses en juego.

Al efecto es imprescindible comprender a fondo la realidad de las empresas familiares, así como, las situaciones específicas que inciden de forma especial en cada concreto caso. Por tanto, el estudio debe ser total y tener en cuenta todas las posiciones:

  • Psicológicas
  • Jurídicas
  • Financieras

De esta forma, se podría expresar, que las empresas familiares son como icebergs, donde la parte que se ve es mucho menor que la que permanece oculta, determinando a la postre lo que sucede en la exterior. Su carácter sistémico hace además que lo que pasa en cualquiera de los tres niveles (familia, propiedad y empresa) trascienda en el resto.

Esta exigente labor precisa contar con la seguridad de todos los miembros de la familia empresaria además de requerir un perfil que sepa conectar la dosis apropiada de:

Psicología

  • Actitud de escucha.
  • Empatía
  • Ecuanimidad
  • Compromiso
  • Talante conciliador

Formación de base

  • Un enfoque necesariamente multidisciplinar
  • Una visión empresarial y
  • Una visión estratégica

Por esta razón y sin perder de vista las tres finalidades esenciales:

  • Potenciar la armonía en la familia empresaria
  • Ayudar a establecer bases sólidas para la viabilidad futura de la empresa
  • Preservar el patrimonio.

De esta forma, se debe entender desde una lógica comprensión que no se trata de decidir por la familia empresaria, sino de ilustrarla sobre los pros y los contras de las opciones disponibles, a la vista de la experiencia acumulada, asistiéndola a confeccionar el traje a medida que mejor se adapte a sus exigencias y favoreciendo que decida por el consenso para lograr un acuerdo sólido.

Es necesario, asimismo, para que el documento que concluya el proceso de elaboración del protocolo familiar refleje de la forma más veraz posible el espíritu y contenido de los acuerdos alcanzados, observando a su vez los procedimientos necesarios para que logre progresar con la familia y la empresa. Pero no sólo eso. Es igualmente importante el papel del asesor- que es en donde entra en juego el factor jurídico- proteger la mayor validez de dichos acuerdos, lo que exige en la mayoría de los casos:

  • Adaptar estatutos
  • Revisar u otorgar, en su caso, testamentos o capitulaciones matrimoniales para evitar inseguridades con el protocolo. En otros supuestos se solventan igualmente procediendo a la reorganización del grupo empresarial para conferirla de mayor eficacia fiscal y racionalidad empresarial, ajustando la configuración con las directrices estratégicas determinadas en el protocolo, o comenzar a establecer los nuevos modelos de buen gobierno (de la familia y la empresa).

Por tanto, es frecuente que se produzca la colaboración con expertos complementarios, para asegurar un trato global de los términos o resultados estimados.

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