En el archipiélago, existe una regulación específica para este tipo de sociedades. Se trata de la Ley 4/2022, de 31 de octubre, de Cooperativas de Canarias. Esta normativa actualizó el marco legal para así poder:
- Agilizar la constitución de estas sociedades: Existen dos tipos. Las cooperativas de primer grado; que exige un mínimo de 3 personas socios. Y cooperativas de segundo grado; que tienen que ser formadas por al menos dos cooperativas. Se deben de inscribir en el registro de cooperativas de Canarias.
- Promoción de la digitalización de la gestión interna y administrativa.
- Fomentar la igualdad de género dentro de las mismas en los órganos de dirección y decisión.
En cuanto a la fiscalidad de las cooperativas, es clave destacar que se pueden acoger y disfrutar de exenciones y bonificaciones en impuestos como:
- Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados; exenciones a la hora de constitución y ampliaciones de capital.
- Impuesto sobre Sociedades; donde pueden beneficiarse de los incentivos fiscales canarios del REF, como la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC) y tipos de gravámenes reducidos.
- Impuesto General Indirecto Canario (IGIC); aplicando los tipos reducidos o exenciones según la actividad que se ejerza.
Las sociedades cooperativas, cuentan con el apoyo institucional de las administraciones publicas canarias, como por ejemplo las convocatorias de subvenciones destinadas a:
- Incorporación de socios trabajadores a cooperativas de trabajo asociado.
- Asistencia técnica y gastos de constitución/inicio de actividad.
- Inversiones en modernización y digitalización de las infraestructuras de las cooperativas.
Que son convocadas periódicamente por la Dirección General de Trabajo y del Servicio Canario de Empleo (SCE).
En definitiva, crear una sociedad cooperativa en Canarias no solo fortalece la economía social local, sino que permite aprovechar un entorno fiscal muy optimizado y un sólido marco de ayudas públicas.



