El problema del modelo tradicional
Tradicionalmente, las empresas han seguido un esquema poco eficiente. Primero invierten recursos propios, ejecutan el proyecto y, posteriormente, aplican deducciones fiscales en el impuesto de sociedades, si corresponde.
Este modelo implica un alto consumo de caja desde el inicio, genera incertidumbre sobre el retorno y limita la capacidad de llevar a cabo nuevos proyectos. En muchos casos, esta barrera financiera frena la innovación.
El modelo inteligente: financiación + deducciones
Existe una alternativa más inteligente que combina financiación inicial con recuperación posterior a través de incentivos fiscales. En Canarias, el incentivo fiscal puede llegar a alcanzar hasta el 75,6%, lo que lo convierte en uno de los entornos fiscales más atractivos de Europa.
Por un lado, es posible estructurar el proyecto para acceder a diferentes mecanismos de financiación, como instrumentos financieros vinculados a la I+D o anticipos sobre deducciones. Esto permite reducir significativamente, o incluso eliminar, el esfuerzo inicial de tesorería.
Por otro lado, una vez ejecutado el proyecto, la empresa puede aplicar deducciones fiscales por actividades de I+D+i. Además, nuestro ordenamiento jurídico permite que estas deducciones fiscales generadas puedan ser traspasadas a inversores a cambio de dinero líquido, lo que lo convierte en una herramienta especialmente interesante para las empresas que desarrollan este tipo de proyectos
Claves para aplicar correctamente el modelo
Es clave definir e identificar correctamente el proyecto como actividad de I+D+i, ya que muchas empresas innovan pero no lo documentan adecuadamente. También es imprescindible estructurar la financiación desde la fase inicial, ya que no se trata de algo que pueda incorporarse a posteriori.
Además, es necesario contar con una correcta justificación técnica y fiscal, incluyendo memorias, trazabilidad de gastos y soporte documental. Uno de los errores más habituales es pensar que este proceso depende únicamente del asesor fiscal, cuando en realidad requiere un enfoque combinado que integre conocimiento técnico, financiero y fiscal.
Este modelo no está limitado a grandes corporaciones o startups tecnológicas. Empresas industriales, de ingeniería, software, agroalimentarias o incluso del sector de la construcción pueden beneficiarse de estos incentivos, siempre que estén desarrollando mejoras de procesos, nuevos productos o aplicando tecnología en su actividad.
En muchos casos, las empresas ya están realizando actividades que podrían considerarse I+D+i sin ser conscientes de ello ni aprovechar los incentivos disponibles. Por eso, un primer análisis permite identificar el potencial real de deducción, estimar el retorno económico y definir la mejor estructura de financiación. Entender este modelo puede marcar la diferencia entre asumir un coste o convertir la innovación en una ventaja competitiva real.
La clave está en cambiar la mentalidad: la I+D+i no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión estratégica que, bien estructurada, puede financiarse y recuperarse en gran parte.
¿Cómo empezar a aplicar este modelo en tu empresa?
En este contexto, en Fimax Asesores contamos con una amplia experiencia en la gestión integral de proyectos de I+D+i, acompañando a las empresas tanto en la identificación y definición técnica como en la búsqueda de financiación y la aplicación de deducciones fiscales.
Además, colaboramos con entidades que disponen de inversores, lo que nos permite estructurar soluciones completas que facilitan la financiación inicial y maximizan la recuperación económica posterior.
Si estás desarrollando un proyecto o crees que tu empresa puede estar realizando actividades de I+D+i, podemos analizar tu caso y estimar el potencial de financiación y ahorro fiscal sin compromiso.




