Los avances en materia de igualdad laboral han sido significativos en los últimos veinte años. Según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la situación del empleo entre la población femenina, “la cantidad actual de mujeres instruidas y que participan en el mercado laboral no tiene precedentes”. Sin embargo, la equidad total sigue estando lejos. El numero de mujeres en paro en España sigue siendo mayor que el de los hombres. Según el INE, el el último trimestre de 2019 la tasa de desempleo femenino alcanzaba el 15’5%, mientras que entre los hombres la cifra se situaba en un 12’23%.

Además del acceso al mercado laboral, a las trabajadoras les resulta más complicado ocupar puestos de responsabilidad. Volviendo al informe de la OIT, solo uno de cada cuatro cargos directivos es mujer a nivel mundial, una cifra que deja claro que “las mujeres siguen enfrentando obstáculos en el mercado de trabajo cuando se trata del acceso a cargos directivos”.

Las desigualdades se repiten también cuando hablamos de salarios. El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) señala en su informe Brecha salarial y techo de cristal que las mujeres cobran de media en España casi el 30% menos de sueldo por las mismas tareas. Esto se traduce en más de 4.800 euros anuales. Según este documento, harían falta más de 80 años de avances para eliminar estas diferencias.

Para mejorar estas previsiones, en los últimos años se han realizado todo tipo de estudios y propuestas, tanto desde las administraciones como desde las empresas privadas. Existen algunas estrategias para alcanzar la paridad o, al menos, reducir las diferencias en el trabajo por cuestión de género. La consultora Contract Workplaces recomienda comenzar los cambios de arriba hacia abajo: por un lado, los líderes empresariales deben estar implicados en la tarea y, por otro, se deben eliminar las barreras que impiden a las mujeres llegar a puestos de dirección.

Otro punto básico a tener en cuenta en este proceso es la necesidad de conciliar la vida laboral y la familiar. Se pueden tomar medidas logísticas, como la colocación en la empresa de una sala de lactancia o, incluso como ya han hecho varias multinacionales, la instalación de una guardería o ludoteca. Más necesarias son las medidas organizativas, como la flexibilidad de horarios o la posibilidad de adoptar la modalidad del teletrabajo.

En Fimax Asesores apostamos firmemente por la eliminación de las diferencias de género en el trabajo. De los 22 empleados de la plantilla, 18 son mujeres, contratadas por sus capacidades, su experiencia y su formación en procesos transparentes y libres de prejuicios de género. En nuestra empresa no existen diferencias salariales por cuestiones de género y, además, facilitamos la conciliación con la vida familiar de todos nuestros trabajadores con medidas como la jornada de cuatro días semanales o la ampliación de un mes de las vacaciones de nuestra última compañera en ser madre.

¿Eres empresario y te gustaría eliminar las desigualdades de género en tu compañía? Realiza un estudio de igualdad, consulta a tu plantilla y no tengas miedo en hacer los cambios necesarios para avanzar hacia una situación equilibrada.