La problemática del desequilibrio patrimonial como causa de disolución de una sociedad mercantil

El desequilibrio patrimonial representa un desafío constante y tangible para las sociedades comerciales. Es fundamental repasar los deberes y la responsabilidad asociada. Por ende, abordaremos qué implica, sus consecuencias y cómo abordarlo.

El desequilibrio patrimonial conlleva la disolución de la sociedad, siempre que las pérdidas del ejercicio reduzcan el patrimonio neto a menos de la mitad del capital social, a menos que se solicite un concurso de acreedores. En caso de insolvencia, se debe proceder con el concurso voluntario.

Es esencial destacar que el desequilibrio patrimonial y la insolvencia no son términos intercambiables: la insolvencia implica la incapacidad de cumplir con las obligaciones puntualmente, como pagar nóminas tarde.

Legalmente, cuando surge motivo de disolución, los administradores están obligados a convocar una junta general en dos meses para abordar el desequilibrio patrimonial, disolver la sociedad o solicitar el concurso de acreedores. Cualquier socio puede exigir al administrador que tome medidas para resolver este problema.

Si la junta general no se convoca, no se celebra o no se llega a un acuerdo para solucionar el problema, se debe recurrir a la disolución judicial. Si los administradores no actúan diligentemente, serán responsables solidarios, con su patrimonio personal, de las deudas desde el desequilibrio.

Es importante recordar que los administradores son responsables solidarios de toda deuda posterior a la causa de disolución, independientemente de si los contratos son anteriores a esta causa. Esta responsabilidad es objetiva y no se basa en la intención o el daño causado, sino en el cumplimiento de la ley de sociedades de capital.

Además, cualquier acreedor puede reclamar a cualquier administrador, incluso si se nombra un nuevo administrador, quien tendrá dos meses para resolver la situación desde que asuma el cargo.

Para abordar el desequilibrio patrimonial, una solución es la ampliación de capital mediante aportaciones monetarias, donde los socios deben contribuir financieramente. Las aportaciones también pueden ser no monetarias. Otra opción es reducir el capital social, aunque no por debajo del mínimo requerido, o realizar una operación acordeón, reduciendo y luego aumentando el capital simultáneamente.

En último término, se puede considerar un préstamo participativo a la sociedad, aunque esta opción es menos común.

Para más información sobre cómo resolver problemas de desequilibrio patrimonial en su empresa, no dude en ponerse en contacto con Fimax Asesores.

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