Estimados clientes y lectores:
En el mes de julio, muchas empresas, especialmente las pequeñas y medianas, concluyen el laborioso proceso del cierre del ejercicio fiscal, que incluye el pago del Impuesto de Sociedades y la presentación de las Cuentas Anuales. Por su parte, los autónomos, que superan los tres millones, finalizaron en junio con el pago del Impuesto sobre la Renta.
La gestión de los impuestos de fin de año, la presentación de modelos tributarios, el pago de nóminas y seguros sociales, sumado a la dirección de la empresa, es una tarea sumamente ardua. A estas complicaciones se añade la incertidumbre, ya que el Gobierno ha admitido que no habrá presupuestos para el año 2025. A partir de septiembre, se espera una serie de desafíos, como las nuevas regulaciones gubernamentales, la obligatoriedad de control telemático de la entrada y salida de los trabajadores en tiempo real, y el incremento de más del 10% del salario mínimo interprofesional.
Es difícil imaginar la creación de leyes fiscales y de seguridad social que beneficien a los millones de autónomos y al más del millón de pequeñas empresas que emplean a más del 60% de los trabajadores del sector privado. Los pequeños empresarios y autónomos no son explotadores; en general, buscan lo mejor para sus equipos.
Sin embargo, está claro que los beneficios no compensan la cantidad de horas dedicadas a la empresa. Una vez entendida esta situación, reiteramos las siguientes recomendaciones, como hacemos casi todos los meses:
- Reorganizar la empresa de manera que se eviten los impuestos sobre el patrimonio, las donaciones y las sucesiones.
- Realizar un presupuesto realista, actualizarlo mensualmente y ajustar las expectativas de ventas a la baja para evitar ilusiones innecesarias.
- Mantener siempre una plantilla de personal extremadamente ajustada.
En Fimax Asesores siempre estamos apoyando a nuestros clientes. En Fimax Asesores… hacemos más.
