Beneficios fiscales sobre la vivienda habitual en la RENTA

La casa donde vivimos suele ser uno de nuestros bienes más preciados, ya sea por su valor económico en algunos casos o por el significado sentimental que tiene para nosotros.

En el ámbito fiscal, vemos que hay una serie de ventajas asociadas a la vivienda habitual, convirtiéndola en un activo eficiente desde el punto de vista fiscal en ciertos impuestos y situaciones. Es importante resaltar los beneficios fiscales más destacados relacionados con la vivienda principal, especialmente en lo que se refiere al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto sobre el Patrimonio.

Concepto de vivienda habitual

Antes de sumergirnos en el ámbito fiscal de una vivienda principal, es esencial comprender su definición según el artículo 41 bis del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Este artículo delimita el concepto de vivienda habitual, crucial para aspectos como la exención por reinversión en vivienda habitual y la exención por transmisión de la vivienda habitual para mayores de 65 años.

Según esta normativa, la vivienda habitual del contribuyente se define como aquella edificación que constituye su residencia de forma continua durante al menos tres años. No obstante, el mismo artículo contempla situaciones excepcionales, como el fallecimiento del contribuyente o circunstancias que requieran un cambio de domicilio de manera inevitable. Estas situaciones pueden incluir el matrimonio, separación matrimonial, traslado laboral, obtención del primer empleo o cambio de empleo, entre otras, siempre que estén debidamente justificadas.

Es importante destacar que la vivienda debe considerarse habitual si el contribuyente la habita de manera efectiva y permanente en un plazo de doce meses contados desde la adquisición o finalización de obras. La normativa también aborda situaciones en las que el contribuyente tiene una vivienda habitual debido a un cargo o empleo, pero la vivienda adquirida no se utiliza. En este caso, el plazo mencionado comienza a contar desde la fecha de cese en dicho cargo o empleo.

Deducción por adquisición de vivienda habitual

Antiguamente, al adquirir la vivienda principal, se podía descontar un 15% de las sumas destinadas a dicha compra del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), restándolo directamente de la cuota tributaria. Es crucial destacar que esta deducción fue eliminada en enero de 2013. Sin embargo, se implementó un régimen transitorio que permite a aquellos contribuyentes que compraron su vivienda habitual o entregaron cantidades para su construcción antes de esa fecha seguir beneficiándose de la deducción. Es importante señalar que la base de deducción no puede superar los 9.040 euros por declarante, sin duplicarse en caso de declaración conjunta.

Exención por reinversión en vivienda habitual

Los individuos que vendan su casa principal tienen la opción de no pagar impuestos sobre las ganancias generadas por esta venta, siempre y cuando inviertan el dinero obtenido en la compra de otra casa que planeen usar como su residencia habitual. Para aprovechar esta exención, es esencial comprar la nueva vivienda en un plazo de dos años desde la venta. También se puede aplicar la exención si la nueva casa fue adquirida en los dos años anteriores a la venta.

Transmisión de la vivienda habitual

La venta de tu casa principal puede traer consigo beneficios fiscales cuando se obtiene una ganancia patrimonial, es decir, al venderla por un valor superior al de su adquisición. En este contexto, la ganancia patrimonial de la venta de tu vivienda habitual podría quedar libre de impuestos si cumples con dos condiciones: reinvertir el dinero obtenido en la compra de otra vivienda destinada a ser tu residencia principal, o si tienes más de 65 años o te encuentras en una situación de gran dependencia, sin necesidad de realizar una nueva inversión.

Exención transmisión de la vivienda habitual por mayores de 65 años o personas en situación de gran dependencia

En el caso de que una persona mayor de 65 años o en situación de gran dependencia decida vender su vivienda habitual, la ganancia patrimonial derivada de esta transacción estará libre de impuestos, sin requerir reinversión.

En el ámbito de las donaciones de vivienda habitual, si esta acción conlleva la transferencia de un bien con plusvalías latentes, se generarán ganancias patrimoniales equivalentes a la diferencia entre el valor de mercado del bien donado y su valor de adquisición. No obstante, si el donante tiene más de 65 años, la ganancia patrimonial resultante de dicha donación podría quedar exenta de tributación.

La Dirección General de Tributos ha confirmado que la exención por la transmisión de la vivienda habitual para mayores de 65 años se extiende a la ganancia patrimonial generada por la donación de dicha vivienda.

Los beneficios fiscales vinculados a la vivienda habitual del contribuyente están asociados a la titularidad del pleno dominio del inmueble. En consecuencia, cuando el pleno dominio está dividido entre el nudo propietario y el usufructuario, ninguno de ellos puede beneficiarse de las exenciones en caso de transmisión de la vivienda habitual. Sin embargo, si el contribuyente es dueño del pleno dominio y decide venderlo, la ganancia patrimonial resultante de esa transacción puede beneficiarse de las exenciones.

Es crucial destacar que para que estas exenciones se apliquen, el inmueble que se está transfiriendo debe ser, en ese momento, la vivienda habitual del contribuyente o haber tenido tal consideración hasta cualquier día de los dos años anteriores a la fecha de transmisión. Esto permite al contribuyente vender la vivienda y trasladarse sin perder la exención, como en el caso de una persona mayor de 65 años que decide mudarse a una residencia.

Impuesto sobre el Patrimonio

Es importante tener en cuenta que la casa en la que vives no está sujeta al Impuesto sobre el Patrimonio hasta un tope de 300.000 euros. Si eres parte de un matrimonio que sigue el régimen de bienes gananciales y la casa es propiedad común, el límite de los 300.000 euros se aplica individualmente a cada cónyuge.

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