Las buenas prácticas es lo que hacen que las empresas vayan mejor y que les vaya bien, y una forma de ejercerlas, es la introducción de un canal anónimo de denuncias. Según sus datos, más del 50% de los fraudes que se revelan en una compañía surgen de chivatazos, y disponer de ese canal facilita la resolución de este problema y, sobre todo, la reducción del número de casos.

Según expertos en la materia, la dirección de una empresa familiar puede actuar de cuatro formas cuando se descubre un pufo: engañar vulnerando la legislación; hacerlo, pero mediante argucias legales; explicar el problema, y contar el problema, pero anunciar también medidas.

Ante la duda, recomiendan siempre lo último. “Si se elige engañar, hay estudios que dicen que la cotización baja hasta un 38% cuando se descubre este; en el engaño legal el 91% de los directivos acaban despedidos y un 14%, en prisión; si se admite el problema, pero no se hace nada, la caída es del 9,5% en las cotizaciones”, detalló. “Desde un punto de vista económico, la transparencia es la mejor opción: el mejor negocio es ser honrado”, concluyen.

Prevenir en la sucesión

Aunque expertos extrapolen la recomendación de buenas prácticas a todo tipo de empresas, dicen que las compañías familiares están especialmente expuestas a riesgos de mala gestión de las relaciones.

Como caso concreto, plantean una hipótesis: “Eres miembro del consejo de un organismo supervisor; el presidente de una empresa supervisada te invita a cenar: ¿qué haces?”, preguntan. La respuesta -sostuvo- pasa por cuestionarse otros criterios: ¿Es legal?, ¿es consecuente con los valores de la empresa? y ¿te gustaría verlo publicado en prensa?

Estos expertos apelaron al consumo consciente de los servicios que prestan las empresas, algo que, en su opinión, ha llegado para quedarse. Aparte de ganar dinero, la responsabilidad es un valor clave.

Otro punto clave con respecto a la sucesión patrimonial en la empresa familiar es anticiparse a los hechos, es decir, las situaciones personales objeto de planificación tienen un impacto directo en el patrimonio. Por tanto, la recomendación que dan los expertos es la confección de un protocolo claro antes de enfrentarse a una sucesión por fallecimiento o indisposición, y evitar así un posible bloqueo futuro.