Un mes más, y ha pasado lo que tenía que pasar, hemos votado y hemos elegido Gobierno.

Si ya teníamos sombras, desaceleración de la economía, quiebra de uno de los grandes touroperadores, apertura y con éxito de los mercados turísticos de Turquía, Túnez y Marruecos, subidas de convenios como el de la hostelería, que ya es un gran convenio, subida del IGIC, subida del impuesto de donaciones… etc.

Ahora con el acuerdo del Partido Socialista con Unidas Podemos y seguramente con el apoyo de partidos extremistas….Lo que nos viene encima ya no son sombras sino signos evidentes de una gran tormenta y a la vez prolongada con la avalancha de impuestos que, aunque en el programa de acuerdos no lo dicen, hacen prever una subida en cascada de todos los impuestos y que lo que ya ha propuesto el Gobierno Canario en sus presupuestos sea un juego de niños comparado con la que nos viene encima con el próximo Gobierno.

El principal problema, en mi pobre opinión, es que desde el Gobierno y desde los sindicatos, que están empujando, se creen que todas las Empresas son las del Ibex o son como las Empresas Públicas, las primeras porque son verdaderos tiburones y las segundas porque el dinero no es de nadie y se olvidan de que el tejido empresarial de España y, sobre todo de Canarias, lo compone cientos de miles de medianas, pequeñas y más pequeñas que no tienen los mismos medios para poder defenderse.

Yo soy de la opinión que el que más tiene que más pague pero de una forma progresiva y sin crear una caza de brujas contra el capital y contra el esfuerzo es estos pequeños empresarios o familias que han conseguido crear un pequeño patrimonio.

Las pequeñas empresas necesitamos un estatuto diferenciador de las grandes empresas con rebajas reales:

  • Subvenciones en los contratos de trabajo
  • Rebajas en la Seguridad Social
  • Un Impuesto de Sociedades que recoja la problemática canaria de la insularidad, no solo con la “RIC”
  • Una rebaja de las indemnizaciones por los despidos. Nadie despide a un trabajador por nada y en general se despide por una baja de rentabilidad o falta de producción

En general y lo que nosotros vamos hacer es contratar a un afilador para que siempre tengamos el afilador bien afilado para analizar cada uno de los gastos y poder sobrevivir.

Lo que nos espera es menos turismo y un menor gasto de los que vengan y a partir de aquí todo viene en cascada.

Cambio de tema: ya tenemos las Navidades encima y trataremos de ver las cosas con más optimismo.